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Rellena la cantimplora: las habilidades transversales

Seguro que en algún momento de tu vida te has perdido por la montaña y has tenido que ir a patita por caminos imprevistos… La pregunta es: ¿fuiste a palo seco o llevabas una buena cantimplora de agua?

Vemos de forma clara la importancia de ir bien surtido cuando se trata de andar por el monte, especialmente cuando te pierdes y la ruta se hace más larga y difícil. Sin embargo, esa importancia no parece tan obvia cuando se trata del día a día, y al igual que en cualquier aventura… ¡no podemos predecir qué nos pasará! Cuando sientes que las circunstancias te hacen perder el equilibrio a través de momentos difíciles, de personas que te sacan de tus casillas, de cambios inesperados, de pérdidas, de fracasos… atravesar estas situaciones de vida es muy diferente si tu botella de agua está llena… o vacía.

Aunque nadie escapa a fracasos, decepciones y dificultades, existen personas que se crecen ante la adversidad, llevan una vida armoniosa, y parecen saber sortear mejor los obstáculos. Como si mantuviesen una relación más íntima con ellas mismas, con los demás y con lo que han elegido hacer de su vida. Todas ellas cuentan con un algo particular para enfrentar las diversas situaciones diarias tanto en su vida personal como laboral, y a diferencia de lo que muchos podrían pensar, no son grandes conocimientos o técnicas lo que comparten, sino algo que raramente se enseña: las llamadas habilidades transversales o <<habilidades blandas>>.

¿Habilidades transversales?

¿Alguna vez has tenido algún profesor que sabía muchísimo sobre una asignatura pero no sabía transmitir todo ese conocimiento?, ¿te has encontrado a alguien con una idea brillante pero incapaz de inspirar y mantener a su lado a las personas necesarias para llevarla a cabo? Si es así, te habrás dado cuenta de que poseer únicamente conocimientos, ya sean técnicos, teóricos o prácticos (<<habilidades duras>>) es insuficiente para afrontar con soltura infinidad de situaciones cotidianas y exprimirlas de una forma mucho más jugosa.  

De la misma manera que aderezamos una ensalada con aceite y sal, necesitamos impregnar lo que sabemos y hacemos con el ingrediente más humano: la esencia de lo que somos. El valor de las habilidades transversales de las que hablamos no está en lo que sabemos, ni si quiera en lo que hacemos, sino que marcan la diferencia en el cómo utilizamos estos recursos.

Las habilidades transversales tienen un efecto multiplicador sobre las habilidades duras

Al igual que comunicarte eficazmente multiplica el valor de tus conocimientos, la carencia de esta habilidad transversal puede estar multiplicando todo lo que sabes hacer por cero, por tanto: habilidades blandas y duras son complementarias, deben integrarse y no oponerse. Para saber cómo combinarlas y que ambas se enriquezcan recíprocamente puede ser útil hacer una estimación personal del tiempo que hemos dedicado a potenciar unas y otras. Cuéntame, ¿cómo quedan tus porcentajes? Si eres una persona media occidental del siglo XXI, probablemente algo así:

La llave secreta: el autoconocimiento

¿Cómo generar confianza y una buena impresión en los demás? Si has llegado hasta aquí buscando una respuesta, posiblemente te hayas dado cuenta de las ya conocidas habilidades transversales tienen mucho que ver en esto. Hay quienes optan por aprender trucos para conseguir este efecto en los demás de forma rápida. Lo malo de tratar de atajar el camino es que el cambio es superficial, sólo parece funcionar a corto plazo y cuesta mucho mantenerlo en el tiempo porque, reconócelo, no mostrar lo que eres con transparencia no es un gesto honesto (y ya conoces los efectos que genera la falta de honestidad).

No podemos escapar de relacionarnos con nosotros mismos y con otros seres humanos, sin embargo, existe un camino alternativo para que nuestras habilidades sociales sean la consecuencia de trabajar sobre los cimientos y no sobre la superficie.  

No importa si hablamos de aprender a extraer la información que nos regalan los grandes cambios, de trabajar en equipo desde la compresión y la inquietud, o de tomar decisiones basadas en la confianza como forma de responder pacíficamente ante las situaciones, todas las habilidades blandas tienen una característica en común: y es que son el resultado de un trabajo interno, absolutamente individual y personal; en otras palabras, se desarrollan a medida que nos conocemos a nosotros mismos.

En el próximo artículo…

¿Qué necesitamos para conocernos a nosotros mismos?, ¿podemos hacerlo solos o necesitamos de la experiencia con otras personas?, paradójicamente, todo el mundo cree conocerse a sí mismo pero ¿qué señales nos muestran que esto es realmente así?

Lorena G. de Arriba
@timefortalent

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