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7 errores que querrás evitar tras la crisis

¿Cuántas pandemias han ocurrido en el pasado? 

Incontables. Y a pesar de ello, la última nos golpeó como si se tratara de la primera.

No conocemos hasta que punto llegan los efectos del Covid-19, pero para muchos no termina de sentirse bien lo de salir a la calle enmascarados y guardando las distancias.

Estamos entrando en una nueva etapa en la que parece que recuperamos ciertas cosas que teníamos y al mismo tiempo todo parece menos predecible. Esta inseguridad, sumada a los muchos gastos y pocos ingresos, nos coloca en una carrera desesperada por volver a «lo de antes».

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Pero las alternativas que antes valían, ya no valen. Así que, en lugar de lanzarte a correr, te propongo ser consciente de cada uno de tus pasos y tomar algo de perspectiva. Estos son algunos de los errores que no deberías cometer en esta nueva etapa:

#1. No familiarizarte con estas herramientas para el teletrabajo

El teletrabajo ha venido para quedarse, y lo creas o no, para mucha gente es una buena noticia. 

Si bien es cierto que trae muchas ventajas, también lo es que estamos en pañales a la hora de sacarles partido, lo cual puede hacer que nos fijemos más en sus contras. La propuesta es no esperar a la vuelta a las oficinas y tratar de actualizarse e implementar en cierta medida herramientas que nos ayuden a avanzar en este aspecto. Ya que incluso son útiles combinadas con el trabajo presencial. Aquí tienes las áreas más importantes en las que enfocarte (y algunas herramientas recomendables):

La comunicación (Slack), el envio de archivos (WeTransfer), escribir texto (Microsoft office online), el almacenamiento compartido (Google Drive, Dropbox o Onedrive), las reuniones (Zoom), la gestión de los proyectos (Airtable, Trello) y la gestión de los clientes (Teamleader)

#2. Gastar en lo superfluo

El Covid-19 nos ha demostrado que hay muchas cosas que no son vitales a las que podemos renunciar.

Hemos normalizado el gasto en lo innecesario. Muchos de estos agujeros son nuestros acompañantes en nuestros proyectos laborales y en nuestra vida. Y lejos de mejorarla, aumentan el estrés y nos roban nuestra atención.

Por eso detectarlos es fundamental para una buena salud mental y financiera, tanto en la vuelta de la crisis como en un posible escenario más estable.   

Para los emprendedores es momento de hacer nuevos experimentos, pero tal vez no ese tipo de experimentos que conllevan quemar billetes a diestro y siniestro. Es momento de darle una vuelta a todo.

Acostumbra a preguntarte: ¿necesito esta compra? ¿qué es lo que me aportaría? 

#3. Subir tus precios

Las ganas desesperadas por recuperarnos pueden hacer que se nos pase por la cabeza una subida del precio de nuestros productos y/o servicios como solución temporal. Pero esto podría ser un verdadero desastre, no debes olvidar que la crisis no te afecta solamente a ti y a tu negocio, también afecta a tus clientes.

Ni ahora, ni antes, ni nunca pierdas de vista las necesidades de tus clientes, por muy buen producto que tengas. Estamos en un momento que nos llama a cooperar y ayudarnos.

Y si tienes un buen motivo para hacer una subida de precios teniendo en cuenta a los demás, asegúrate de que ese incremento está bien justificado con un aumento del valor de lo que ofreces y comunícalo con transparencia.

#4. No ser claro y transparente al comunicarte

En los momentos de aparente seguridad es fácil dar un mensaje optimista. Sin embargo, en esta situación de incertidumbre, tratar de transmitir confianza no es fácil. No podemos asegurar a nadie que la situación futura sea más positiva y, al mismo tiempo, queremos proteger a la gente de nuestro alrededor de la cruda realidad. Por eso, muchas personas prefieren no ser claros con sus colaboradores, con sus clientes e incluso con su propia familia.

Pero cuidar de los demás implica permitirles conocer toda la información y dejar de verlos como personas incapaces de lidiar con ella. Ser honestos, al mismo tiempo que realistas, genera madurez y confianza.  Es cuando decidimos no ser claros por miedo, cuando precisamente más daño hacemos a nuestro equipo.

Además, explicando las circunstancias, los demás pueden comprenderlas e involucrarse en la situación, aportando nuevas ideas. Afrontar estas crisis con claridad y transparencia en la comunicación no solo facilita encontrar nuevas soluciones, sino que además tiene como consecuencia salir más unidos y comprometidos.

#5. Endeudarte

Pese a que la vida no deje de mostrarnos lo inesperada que puede llegar a ser, seguimos abordando los problemas con la perspectiva de que podemos atar el futuro de cabo a rabo. Pedir un préstamo y endeudarnos es una opción a reflexionar fría y profundamente. El futuro está lleno de imprevistos y no sabemos cuál será nuestra capacidad para hacer frente a esas cargas. Da igual que pienses que mañana podrás recuperarte, puede haber otra crisis a la vuelta de la esquina.

El problema es que el endeudamiento también está normalizado en nuestra sociedad. Y su funcionamiento se basa en muchos de nuestros problemas personales. Te propongo que, en lugar de buscar los recursos fuera, trates de abordar tus problemas de la forma más autónoma posible.

#6. Poner atención en el problema económico y quitársela a lo demás

Cuando nos centramos en un área de nuestra vida, tendemos a descuidar las demás. En este caso, debido a que los problemas más urgentes parecen los económicos, es comprensible poner más atención en este aspecto. 

Pero si no sabemos delimitar el espacio que damos a esta área, podemos empezar a tener problemas en otros ámbitos: nuestra salud, nuestra pareja, nuestra familia…

Puedes aumentar el tiempo en que te enfocas en el aspecto económico, pero aprende a dar a cada cosa su merecido espacio.

#7. Creer ciegamente en la vuelta a la vieja normalidad

La crisis ha sido agitadora; ha abierto los ojos a muchas personas. No podemos negar la realidad de que la vida es impredecible. Por tanto, hemos de redefinir nuestra idea de normalidad, incluyendo en esta nueva definición el continuo cambio que caracteriza a nuestra existencia. 

Normalizar el cambio no es rendirse, ni mucho menos. Significa entender cuales son las reglas del juego de la vida y salir a jugar. Respondiendo a nuestro variable presente. Esa es la mirada que nos va a permitir captar las verdaderas oportunidades que surgen en el nuevo espacio que se presenta.

Unas posibilidades que vamos a negarnos si no dejamos de centrarnos en recuperar aquello que hemos perdido.

Francisco Vicente Hernández Ramírez
@franvhdez

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