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Sufrir para aprender, ¿mito o realidad?

Existen dos tipos de personas en este mundo: las que toman café o las que toman té; las que dejan las orillas de la pizza o las que se comen la pizza entera; y como no, las que abanderan que «para aprender hay que sufrir» o las que, ante esto, se llevan las manos a la cabeza.

No hace tanto que el pilar fundamental de la educación era «la letra con sangre entra» y el castigo físico; el día a día de las escuelas. Hemos aprendido que para ser reconocidos el sufrimiento debe acompañar nuestra vida profesional, y no dormimos por terminar trabajos a tiempo, padecemos ansiedad por las fechas de entrega o cargamos con tareas excesivas. Ensalzamos y premiamos al estrés sin si quiera darnos cuenta de ello. Al fin y al cabo, «no pain, no gain»

¿Por qué todo lo hacemos a base de palos?

La mayoría de nuestros mecanismo mentales inconscientes se han desarrollado durante miles de años con la misión principal de mantenernos vivos. Hasta ahora, sobrevivir ha significado luchar o huir, y para eso nuestro organismo ha necesitado aprender a prepararse para la acción, ¿cómo? poniéndose en estado de emergencia de forma automática.

Este estado implica unos cambios fisiológicos de adaptación que nos han garantizado la supervivencia a través del miedo ante situaciones de peligro vital, pero ¿son útiles cuando tenemos que presentar una propuesta a nuestro jefe de equipo, cuando nos preparamos para un examen o cuando tratamos de tratar un desacuerdo con nuestra pareja?

Todas estas situaciones suponen aprender, no importa si es a comunicarnos, a reflexionar o a resolver conflictos. Vivir situaciones desde el sufrimiento, el estrés o el miedo no es tan funcional como creemos, sin embargo, hemos normalizado estar de los nervios ante cualquier obstáculo.

Lo que ocurre en el organismo de una persona estresada es que todos sus procesos a largo plazo se detienen, y esto, es bastante lógico. Si nosotros queremos movilizar más energía tenemos que quitarla de algún lado: digestión OFF, crecimiento OFF y sistema reproductivo OFF. Lo mismo ocurre con toda la regeneración celular y con nuestro sistema inmunitario. La respuesta de nuestro organismo a todos los virus, bacterias y microbios que atacan cuando vivimos una situación desde el estrés es: pueden esperar¿No estamos pagando un precio demasiado alto en situaciones que no nos jugamos la vida?

El aprendizaje que se alcanza a través de mecanismos automatizados de miedoimplica un alto nivel de estrés y ansiedad. Un cerebro con un alto nivel de cortisol no se desarrolla de forma adecuada y deja una herida emocional que, más pronto que tarde, pasa factura.

¿Por qué mantenemos comportamientos poco útiles?

Si no queremos que nos estalle la cabeza tratando de entender por qué seguimos haciendo algo que fue útil en un momento de nuestra evoluciónpero que puede no serlo ahora, podemos fijarnos en los perros. Sí, los perros. 

Si tienes un compañero canino sabrás que hay una serie de comportamientos innatos que difícilmente se pueden erradicar. La ansiedad por la comida es uno de ellos. Los perros provienen de los lobos, animales salvajes que cuando cazaban se comían todo manera ansiosa para que no se lo pudieran quitar. Esta ansiedad que puede parecer un tanto ilógica en nuestros perros que se alimentan a diario, a la misma hora, es un comportamiento tan arraigado que, de momento, no han podido desecharlo.

Sobrevivir vs vivir

Quizás es hora de que aprendamos a vivir, y dejemos de sobrevivir. Quizás es hora de  entender que los miedos, los bloqueos y el autosabotaje son algo emocional y que podemos entenderlos y reducirlos. Quizás, y solo quizás, esto pueda llamarse evolucionar

Porque sabemos tomar buenas decisiones, sabemos calmarnos, sabemos callar y escuchar, sabemos aprender de nuestros errores sin necesidad de sufrir. O, al menos, tenemos el potencial de hacerlo. 

En el próximo artículo…

Los refranes no son solo frases bonitas que decoran nuestras conversaciones, tienen un impacto real en lo que somos y lo que hacemos en nuestra día a día. No es oro todo lo que reluce y si no damos una vuelta a las ideas que contienen, corremos el riesgo de terminar dominados por ellas. Pero, ¿hasta dónde llega el impacto de los dichos populares? ¿te gustaría conocer la influencia que tienen algunos de ellos en tu vida?

Lorena G. de Arriba
@timefortalent

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