fbpx

¿Regalar con la cartera o con el corazón?

Conversación de Sheldon y Penny en The Big Bang Theory:

—¿Me compraste un regalo? ¿Por qué harías algo así?
—Porque… ¿es Navidad?
—Sé que piensas que eres generosa pero dar regalos se basa en la reciprocidad. No me has dado un regalo. Me has dado una obligación.

«No sé que regalar» es la frase recurrente de estas fechas, ¿cuántas veces has comprado lo que sea por salir del paso?

Nos cuesta pensar en el regalo que deseamos hacer porque lo percibimos como un compromiso; nos sentimos en la obligación de hacerlo para quedar bien. Algo que no nos permite vivir este proceso de forma libre: ¿te has parado a imaginarte lo que pasaría si este año no regalases nada?

Como dice el personaje de la serie a la que hace referencia en el dialogo de arriba: «La costumbre es que debo comprarte un regalo que represente el mismo nivel de amistad representado por el tuyo…», en una serie de humor suena cómico pero este compromiso sinsentido existe y alimenta al consumidor compulsivo que todos llevamos dentro. No es de extrañar que nos volvamos locos en estas fechas.

No nos falta razón cuando pensamos «Es que tienen de todo». A pesar de todo, nos metemos en el centro comercial, a ver si se nos ocurre algo, jugando a la lotería con lo que vamos regalar.

Todo esto denota nuestra falta de creatividad e ilusión, con la que terminamos haciendo regalos impersonales, que suelen pasar de puntillas; sin generar ningún tipo de impacto ni ilusión, o peor, dando un trasto que la persona tendrá que acumular, re-venderre-regalar, en el mejor de los casos. Por eso, a veces aseguramos el tiro incluyendo el ticket de compra, entonando con risa nerviosa un «¡Puedes cambiarlo si no te gusta ehh!». Lo que implica un «No he pensado en ti pero… ¡oye! me he gastado dinero». 

IDEAS PARA HACER REGALOS CONSCIENTES

Cuando sólo regalamos pensando en gastar y valorando las cosas sólo por sus precios, nos encontramos ante la dificultad de qué regalar, puesto que todos tenemos de todo y más no nos va a hacer felices. Hoy día, vemos como hay niños que se enfadan tras abrir infinidad de regalos porque no han encontrado el que esperaban, ¿son esas reacciones naturales? ¿o somos nosotros quienes las alimentamos con nuestro enfoque consumista?

No necesitamos acabar con la Navidad. Sólo necesitamos redefinir nuestro enfoque sobre la acción de regalar, ya que no se trata de no hacer regalos, sino hacerlos desde otro lugar. Y para ello, vamos a poner consciencia en cada compra o regalo, ¿qué es para ti regalar con el corazón?

1. Personaliza

¿Qué intención pones al regalo? ¿desde dónde regalas? ¿qué buscas expresar con tu regalo a esa persona? Estas preguntas pueden ayudarnos a elegir regalos más personales. Si no se te ocurren ideas siempre puedes quedar con alguien que también conozca a esa persona para compartir vivencias sobre ella. Esto te facilitará conectar con esa persona a la que quieres hacer tu regalo.

También puedes añadir una nota/carta, no hace falta que seas escritor, simplemente toma tiempo para valorar a esa persona, expresar algo que os una y dar las gracias de corazón, sin filtros ni típicos mensajes. Te darás cuenta de que esa nota vale mucho más que el regalo que acompaña. Y escribirla, un regalo para ti. Una forma de nutrirte e impactar sobre los demás.  

2. Regala atención y tiempo

Regalar de corazón es algo que no podemos hacer con prisas. Toma tiempo, piensa en sus gustos o en lo que realmente necesita en estos momentos y descubre como este gesto genera en ti una sensación de plenitud. 

El regalo más caro no es el que más ilusión hace. Recuerda que regalamos nuestro amor a través de atención y tiempo, sin estas dos variables nuestros regalos están vacíos. Deja de usar el dinero como una unidad de medida del valor de tu regalo y cámbialo por tu atención y tu tiempo.

3. No te metas en el centro comercial hasta que…

… no tengas claro lo que quieres y como lo quieres.

Ir al centro comercial en busca de ideas es un síntoma de que no has pensado lo suficiente en esa persona. Si no quieres que se apodere de ti el espíritu navideño del consumismo, no vayas de compras hasta que lo tengas tan claro que estés dispuesto a jugártela con el regalo: sin tickets de devolución.

4. Comparte tiempo

A veces no se trata de invertir tiempo en pensar un regalo sino en compartir tiempo a granel. Tu abuela prefiere un ratito en el que le cuentes tu vida a una caja de bombones que le suba el azúcar.

5. Experiencias vs cosas materiales

Regalar cosas materiales puede ser una buena opción cuando los regalos son útiles o ayudan con alguna necesidad concreta. Pero en la mayoría de casos, las experiencias son más enriquecedoras.

Regala unas entradas para ir a un concierto juntos, una invitación a un restaurante, una visita a un lugar fascinante, una experiencia sensorial en un spa, un curso de pintura, fotografía, cocina, ¡o de su hobby favorito!, una donación a una iniciativa social importante … Hay ideas más allá de las tiendas.

Y si tiras por lo material que sea algo que aporte valor: un libro sobre un tema que apasione/sirva a la persona, un juego de pinturas con el que probar un nuevo hobby…

6. Haz regalos más sostenibles

Debemos cuestionar la inercia por la que nos lleva la sociedad. Las fiestas generan mucha basura… y no sólo por los envoltorios (que también): ropa que termina en un cajón, regalos que se guardan por cortesía, productos fabricados de forma poco ecológica…

Compra de segunda mano para dar otra vida a un sinfín de productos. Envuelve los regalos con material reutilizado (como el papel de los periódicos). Apoya a empresas conscientes y sostenibles.

7. Más no es mejor

Aplica el minimalismo. Prioriza regalar menos y valorar más: lo necesario y suficiente es lo importante. A veces, el mejor regalo es el que no se hace.

En el próximo artículo…

¿Esperando todo lo bueno que trae el 2020? ¿Preparando nuevos propósitos? ¿Será este por fin tu año estrella? Siento decirte que el Año Nuevo no es la solución. Tú eres la solución. Espera al próximo artículo para cambiar la forma de plantearte tus nuevas metas.

Francisco Vicente Hernández Ramírez
@franvhdez

Compartir este artículo

comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.