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Prepara tu testamento: La diferencia entre vivir y existir

¿Qué se te viene a la cabeza cuando piensas en tu vida? ¿lo que quieres hacer en el futuro? ¿tus relaciones? ¿tu carrera profesional? ¿tu rutina diaria? ¿tus aficiones?

Toda esta serie de aspectos hablan de cómo es nuestra vida, pero ¿has pensado alguna vez cuánto de tu vida es realmente tuya?

Un briefing para tu vida

¿Qué dicen los datos? La esperanza de vida de cada uno de nosotros es de unos 80 años de vida y, dependiendo del lugar donde vivas y muchos otros factores, la estadística podría ser menor. En cualquier caso, ¿son 80 años «netos» de apabullante libertad?

Tenemos compromisos que no podemos evadir. El primero de todos es la responsabilidad con nuestro cuerpo: inevitablemente hay que cuidarlo. Y es por eso que dormimos un tercio de nuestra vida, invertimos 26 años durmiendo en total. Y no podemos elegir no hacerlo si queremos vivir. Restándolos a los 80 años iniciales, nos quedan 54.

Pero la cosa no queda ahí, si has ido a la escuela obligatoria: has pasado en clase y haciendo tareas escolares aproximadamente tres años de tu vida, dos más si has ido a la universidad. 49 años restantes.

Y como has invertido tiempo y dinero habrá que rentabilizarlo buscando un trabajo: la persona promedio trabaja durante 10 años totales de su vida (hablamos del tiempo íntegro en el lugar del trabajo). Quedan 39 años.

Si tienes un perfil promedio también usarás dos años de tu vida viajando de casa al trabajo, cuatro años de tu vida comiendo, tres años haciendo tareas de casa e incluso tres meses sentado en el inodoro.

Suponiendo que estés en la media y no tardes más en alguna de las anteriores responsabilidades: Quedan 30 años muy interesantes.

La pena es que en pleno 2020 se nos da muy bien perder el tiempo embobados frente al móvil. Según estadísticas, 13 años de nuestra vida se nos van frente al teléfono y esto no incluye el tiempo frente al televisor. 13 años que no dan frutos de tu vida y que responden más a calmar una adicción común.

Siendo generosos nos quedan 17 gloriosos años.

La mayor parte de ellos se distribuirán entres tus tres primeros años de vida (que ya han pasado) y en la jubilación. Ya que entre estas dos etapas ocupamos gran parte del tiempo con trabajo y estudios. Si te jubilas con 65 te quedarán 15 años en los que habrá parte de este tiempo libre.

Las malas noticias son que el 50% de los mayores de 65 años tiene algún tipo discapacidad. Por lo que esos años «libres» ya no son tan libres: es cuestión de cara o cruz que tengas que estar en el médico gran parte de esos años por obligación.

¿Has empezado a temblar? Si nos dieran este briefing antes de nacer, igual nos lo replanteabamos un poco más. Sin embargo, aquí estamos, tengamos la edad que tengamos, con todo por decidir en este momento. Si sabemos cómo.

El mejor recordatorio de nuestra libertad

¿Sabías que en los primeros 18 años de tu vida habrás pasado ya el 95% de vida que compartirás con tus padres? Luego vendrán otras prioridades y no los verás tanto. Eso no es un problema mientras sepas disfrutar cada momento con ellos. El problema está en que vivimos como si diésemos la espalda a este dato y los anteriores. Sabemos que la vida se acaba en algún momento, pero vivimos instalados en la ilusión que es ilimitada. Por eso, atreverse a mirar toda esta información nos permite empezar a apreciar lo que tenemos y elegir con mayor sabiduría.

Pero cuesta, porque la muerte es un fenómeno al que cuesta acercarse, a pesar de que todos compartamos un final. Y puede dar miedo, pero negarla no va a hacer que deje de estar a la vuelta de la esquina. El tiempo no se detiene para nadie y es lo único que no podemos recuperar por mucho dinero que acumulemos.

Y es que hay dos formas de vivir todos estos datos referentes a la realidad de que nuestro tiempo se diluye:

Opción A: EVITACIÓN: La vía rápida, ves el briefing de tu vida, te da un yuyu pero te pones a hacer otra cosa, evitando pensar en estas cosas. A corto plazo no sientes ansiedad, pero a largo plazo ésta aumenta y sigues preso de tu falta de elecciones.

Opción B: AFRONTAMIENTO: Usas estos datos para poner tu vida en perspectiva, adentrarte en ella con atención, reflexionar sobre el miedo y tomar mejores decisiones desde las que actuar. A corto plazo te vas a esforzar, a largo la ansiedad disminuye: estos datos dejan de producir ataques de pánico cuando tomas las riendas de tu timón.

La opción B nos ayuda a clarificar la diferencia entre vivir y existir. Y nos devuelve la pelota a nuestro tejado para que elijamos. Porque la muerte es el mejor recordatorio de que «estamos de paso». Y cuando se mira sin miedo, recordar que vas a morir te permite sentir la intensidad de la vida. Aquella de la que te desconectas en tu rutina.

¿Qué elegirías si lo tuvieras todo?

Vivimos en base a las opiniones ajenas, elegimos carrera en base a lo que nos dicen, elegimos trabajo dependiendo del salario, hacemos un sinfín de cosas para lograr un éxito que no tiene nada que ver con nuestro propósito. Si no abrimos los ojos a la realidad de que estamos de paso, podemos terminar trabajando durante 40 años para pagar el coche que solo usamos al conducir al trabajo y la casa que casi no pisamos.

Hay posesiones y experiencias que se consiguen pagando que pueden ofrecernos una felicidad temporal, pero ¿se trata de una felicidad genuina?

Como dijo Jim Carrey, tal vez necesitemos volvernos todos ricos y famosos para hacer todo lo que deseamos y darnos cuenta de que esta no es la respuesta.

¿Qué pasaría si no odiases despertarte todos los días para ir a trabajar? ¿si tuvieras más tiempo de calidad con las personas que te aportan? ¿vivieras sin la ansiedad producida por el miedo a perderte algo en internet? ¿usaras los 13 años de vida en el móvil montando el proyecto que siempre has soñado hacer? ¿disfrutases el día que tienes hoy como lo que realmente es sin estar continuamente planeando el siguiente?

De vivir así solo te separan tus propias elecciones (que aun inconscientes siguen siendo tuya), ¿por qué no empezar a tomar el control del timón?

¿Todo esto significa presentar tu renuncia mañana? No.

¿Significa tirar todo lo construido a la basura? No.

Significa que puedes empezar a mirar la realidad cómo es y empezar a ponerte en la dirección correcta, la tuya, sin necesidad de cambiar todo de la noche a la mañana, porque la vida es un viaje.

Ejercicio práctico: Tu testamento

Lo que te propongo es un ejercicio que mucha gente va dejando siempre para luego:

Haz TU TESTAMENTO frente al notario, elige como va a ser tu marcha y qué vas a dejar en el mundo. Puede parecer un acto de papeleo administrativo superficial y sin embargo hacerlo puede ser psicológicamente liberador.

No importa la edad que tengas, hacerlo no implica que la muerte se acerca y, sin embargo, ayuda a entrar en ese modo «conectado a la vida». Porque este ritual conlleva la aceptación de la muerte y el liberador desapego que ayuda a priorizar lo que realmente importa

No hay forma más sencilla y práctica de conseguir esa perspectiva que te hace tomar decisiones que te lleven de la mera existencia a la VIDA con mayúsculas

Hay una gran diferencia entre hacer tu testamente de forma consciente como un acto de celebración, útil para la vida, a hacerlo con resignación y miedo cuando ya es demasiado tarde.

Francisco V. Hernández Ramírez
@franvhdez

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