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Las 6 claves para adaptarte a estas navidades

Se avecina la Navidad de la que hablaremos a nuestros nietos. El frío invita a que nos juntemos al calor de una mesa y ese espíritu tradicional de estas fiestas lo invade todo, haciendo que la idea de pasarlas sin estar juntos no nos entre en la cabeza. La pandemia nos pone más difícil compartir días importantes y es normal que afloren de forma más intensa la añoranza y el sentimiento de soledad.

Recuerda que todo esto también pasará. Pero por el momento, el Covid-19 pone sobre nuestra mesa un replanteamiento de nuestras fiestas. Lo que lo hace complicado es que cada persona tiene una visión distinta sobre cual es la mejor forma de llevar a cabo las fiestas. Hay quién preferirá tomar mayores precauciones y quién preferirá no renunciar a las bondades de este período.

Sin embargo, que nuestras navidades sean diferentes no quiere decir que no sean disfrutables. Precisamente, hay mucho que podemos aprender de este año y, es por ello, que en el artículo de hoy te proponemos ideas para disfrutar de unas navidades diferentes sin renunciar a cuidarnos de una forma especial.

#1. No elijas a ciegas

Normalmente tenemos claro cómo organizamos las navidades; cuáles son los días en que comemos juntos, dónde nos juntamos en Nochebuena, cómo suelen ser nuestras rutinas durante estos días… por lo que tendemos a no hacer nuevas propuestas y simplemente esperamos a que los demás vayan organizando planes a los que amoldarnos. Y, en este año, por los riesgos del Covid-19, es importante decidir activamente a qué decimos sí y a qué decimos no.

Pero, para que nuestras decisiones tengan sentido, lo primero es tener información de primera mano sobre cómo esta la situación y cuales son las condiciones que facilitan que abordemos unas felices fiestas.

El peligro está en que inconscientemente tendemos a pensar: «¿cómo voy a contagiar a alguien que yo quiero? ¿cómo me van a contagiar mis seres queridos?». Este tipo de pensamientoaparece en unas fechas que tenemos asociadas a que todo es posible. Sin embargo, el virus no entiende de estos razonamientos humanos.

Busca la información por ti mismo. Y no te atragantes leyendo más de lo necesario ni conviertas tu deseo de tomar precauciones en miedo. Porque el miedo y la obsesión también deriva en otras enfermedades.

#2. Regálate asertividad

En Navidad surgen esas situaciones en las que sentimos que tenemos que cumplir con los demás. Si a esto sumamos que este año puede haber desacuerdos en la forma de hacer los planes debido al riesgo del Covid-19, la presión social se hace más fuerte.

Que haya personas que eligen hacer las cosas de otra forma simplemente significa quecuentan con otra información o que su criterio tiene en cuenta factores diferentes que justifican sus decisiones. Recuerda que la experiencia de cada persona ha sido muy distinta durante la pandemia y que haya quién elija vivir las navidades de una forma más precavida o, por el contrario, más flexible es normal. No paguemos nuestras frustraciones con las personas que queremos y entendamos que no tiene sentido que compartamos un rato juntos si alguien se siente incómodo.

Si te sientes mal por hacer algo que en realidad no quieres, comunícalo con asertividad, dando al otro y a ti mismo la importancia y el cariño que os merecéis. Siempre existe la posibilidad de llegar a acuerdos.

Practica también el no justificarte, tienes derecho a elegir lo que aceptas y lo que no, y también a cambiar de opinión. Y no caigas en la comunicación agresiva y la manipulación, observa estos gestos como un juego fruto de la frustración en el que simplemente no quieres participar.

#3. Mira más allá de los atracones y las copas

El frío, el relajamiento de medidas y nuestros comportamientos convierten nuestras fiestas en un período sensible en esta pandemia. Pero no tenemos que dejar de divertirnos, una Navidad más segura no significa horror y aburrimiento. Y si es así es porque no estas mirando más allá de la comida y la bebida.

Haz cambios en tu ocio. Aprovecha para salir a pasear por el parque, salir a hacer recados en compañía, una ruta en bici, senderismo en la montaña, turismo en espacios exteriores, tomar un café en terrazas acondicionadas en lugar de interiores, salir a correr… Hay planes con riesgos muy reducidos que se pueden hacer juntos y, normalmente, son más sanos.

¡Tira de creatividad! Tu felicidad no está basada en sepultarte en comida. Que otras personas prefieran hacerlo no implica que tengas que aceptar su criterio. Lo importante es que la excusa para juntarnos con otras personas no siempre sea la comida y la bebida. Podemos hacer otras actividades.

#4. «Que tu alimento sea tu medicina y tu medicina sea tu alimento»…

… decía uno de los médicos más destacados de la historia, Hipócrates. A pesar de conocer esta verdad, la Navidad echa por tierra cualquier tipo de término medio. Cuando elegimos cuidarnos vamos a tope, pero en el momento en el que fallamos tiramos nuestro esfuerzo a la basura.

No tenemos que tener una Navidad libre de abusos ni obsesionarnos con comer súper sano ya que, como dice el dicho: «una vez al año no hace daño». Pero no pasemos al otro extremo: «De perdidos al río».

Vas a estar rodeado de estímulos insanos así que lo más importante es hacer una Navidad menos impactante. Encontrar un punto medio que no nos haga daño.

#5. Calidad antes que cantidad

– Comida: Si vamos a disfrutar de la comida, mejor mesa con productos de gran calidad que a rebosar de cantidades ingentes de comida insana.

– Celebraciones: En lugar de vivir en una celebración continua, trata de acotar tus celebraciones a unas pocas en las fechas más importantes.

– Personas: No necesitamos ver a todo el mundo. Elige a quien quieres ver y prioriza momentos de mayor intimidad.

– Compras: Más cantidad de compras navideñas suele terminar en sobras para enero: bombones que luego tenemos que acabar «por obligación» y cacharros inútiles que no necesitábamos. La Navidad se acabará y la vida va a continuar.

#6. Pásate a los regalos conscientes

Con la incertidumbre económica que tenemos encima no estamos en el mejor momento para convertir la Navidad en un pozo sin fondo para nuestros caprichos. 

Hacer regalos conscientes implica dejar de regalar por regalar e invertir tiempo en sorprender a la persona a la que vamos preparar algo. Al mismo tiempo es una filosofía más sostenible y minimalista. Por eso te recomiendo que eches un vistazo a este artículo en el que abordamos este tema en profundidad: ¿Regalar con la cartera o con el corazón? ¡Dale una vuelta!

Al final, renunciar a lo que antes era normal es una forma de poner en valor esa cercanía que traían estas fechas. Seguro que, si el año que viene tenemos unas navidades como las de antes, valoraremos mucho más cada encuentro y querremos disfrutar más de todo lo que tenemos delante. Y, quién sabe, tal vez saquemos más de un aprendizaje de esta extraña Navidad que queramos convertir en una nueva tradición.

¡Felices fiestas!

Francisco V. Hernández Ramírez
@franvhdez

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