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La soledad del trabajo a distancia: Cuatro formas de conectar para prosperar

En 2020 hemos iniciado un experimento sin precedentes: el paso al trabajo a distancia. Un cambio que ya se estaba dando de forma lenta antes de la pandemia del Covid-19, y que ahora se ha acelerado.

Muchas personas ya habían dado el paso antes, personas que organizaban sus estudios y su carrera profesional desde su hogar, gente emprendedora que empezaba su aventura en pijama e incluso trabajadores de empresas que daban el salto al trabajo remoto en busca de sus beneficios.

Pero incluso esas personas que ya estaban «metidas en el ajo», han visto como el confinamiento y la crisis sanitaria ha estrechado su espacio laboral dentro de casa… ¿qué podemos sacar en claro tras casi un año?

Las primeras encuestas hablan de que muchos de nosotros estamos disfrutando de esta nueva forma de trabajar y sus ventajas: la eliminación del tiempo muerto de casa-trabajo y de trabajo-casa, una mejor conciliación con nuestra familia, mayor libertad para organizarnos… Pero ¡ojo! porque no todos son beneficios: el sentimiento de soledad encabeza la lista de las desventajas del trabajo a distancia. Un sentimiento que se ve intensificado por la imposibilidad de socializar como antes en este 2020.

La soledad: ¿un peligro silencioso?

En 2017, un informe llevaba a Reino Unido a crear un nuevo puesto de trabajo impactante: El Ministerio de la Soledad (Minister of Loneliness). Una medida para afrontar un problema que padecían hasta nueve millones de ingleses: el sentimiento de desconexión del mundo que provoca el aislamiento.

El número de población afectada aumentaba también en el resto de países, España incluido, y todo esto mucho antes de que el Covid-19 agrandara las cifras, ¿cómo podemos sentirnos solos en un mundo en el que hay siete mil millones de personas?

Cada vez somos más y nos sentimos más solos. Y, a pesar de que la soledad puede ser un lugar ideal para el autoconocimiento y la exploración personal, también necesitamos el contacto humano.

Cuando las personas viven más aisladas son más propensas a enfermarse, sufren un mayor deterioro cognitivo y mueren de forma prematura. La crisis del Covid-19 nos ha obligado a tomar medidas que tienen un coste psicológico del que también tenemos que ser conscientes para afrontar los tiempos que corren de una manera sana. Y parece que más confinamientos se presentan a la vuelta de la esquina. Por eso, si vamos a teletrabajar, ¡aprendamos a hacerlo en condiciones!

Las bondades de la oficina

Antes, una de las formas en que los trabajadores a distancia amenizaban sus días era organizando reuniones en cafeterías o saliendo con amigos en su tiempo libre. Durante una pandemia esas soluciones dejan de estar disponibles y es cuando empezamos a extrañar el contacto de la oficina de una forma más intensa.

Sin embargo, esta no es una experiencia universal. Muchas personas se sienten mal en la oficina, desconectadas de sus compañeros e incluso invisibles. Seguramente estén disfrutando de su soledad laboral en estos momentos. Son situaciones que dependen de otro tipo de cambios y soluciones.

Al final, las personas que más sufren el teletrabajo suelen ser las que mejor encajan en la cultura de la empresa, también las más extrovertidas y las que tienen puestos de mayor responsabilidad.

Porque liderar es más fácil cuando sientes a tu equipo cerca de ti, cuando puedes dar y recibir apoyo. 

Si no ponemos un esfuerzo detrás, la distancia genera una falta de comunicación que acaba sin dejar satisfecha una necesidad humana muy importante: la de sentirnos valorados

Al mismo tiempo, la soledad aparece porque extrañamos la persona que éramos en ese entorno laboral. Echamos de menos la rutina que llevábamos, el salir de casa vestidos de una forma determinada, coger el metro o el bus… etc, hasta añoramos las manías que antes nos parecían insoportables de nuestros compañeros. Puede que no nos gustarán muchas de esas cosas, pero, tras la ausencia, las extrañamos y endulzamos.

¿Cómo superar el aislamiento desde fuera de la oficina?

Parece poco probable que volvamos a la oficina. Por eso tenemos que ponernos las pilas.

Una investigación realizada por Sue Ashford, Gianpiero Petriglieri y Amy Wrzesniewski muestra que es lo que hacen los trabajadores independientes que son capaces de prosperar y ser felices mientras teletrabajan

La clave de todo se encuentra en que el trabajo desde casa es muy personal, por tanto la identidad que da una empresa o un grupo se desvanece. Es por eso que hay que aprender a construir una identidad, algo sencillo cuando cosechamos buenos resultados pero complicado cuando pasamos por una mala racha y no nos sentimos productivos.

¿Cómo conseguir un enfoque adecuado para seguir en conexión con el resto del mundo? ¿cómo mantener nuestra motivación intacta?

La respuesta es conectar a través de cuatro vías que, como si fueran las patas de una mesa, sostienen a nuestra identidad laboral.

Las cuatro conexiones de la oficina que tienes que llevar a tu hogar

Damos sentido a nuestra identidad laboral generando cuatro tipos de conexiones:

– Conectar con personas: Una conversación informal a través de una videollamada requiere planificación. La camaradería fuera del espacio físico compartido exige mayores esfuerzos. Pero las relaciones son esenciales para la creatividad, la productividad y, más importante, nuestra cordura, especialmente cuando surge la ansiedad del aislamiento.

– Conectar con una rutina personal: Lo que echamos de menos a veces es eso, nuestra rutina anterior a través de la que nos identificábamos. Lo que hacíamos antes, el tren que cogíamos, la forma en la que íbamos vestidos…  Las rutinas ayudan a establecer límites en el tiempo de trabajo, tener buenos hábitos y mantener la motivación arriba cuando vienen los altibajos.

– Conectar con un propósito amplio: A veces olvidamos que la palabra motivación viene de motivoA través de un propósito conectamos nuestro trabajo al mundo y vemos lo que hacemos en su significado más amplio. Es necesario construirlo en base a nuestros valores más profundos y establecer formas de recordárnoslo para tenerlo siempre presente de forma clara.

– Conectar con un espacio de trabajo físico: Un espacio físico preparado sólo para trabajar en nuestro hogar nos sirve para separar las horas personales y las laborales. Nos permite dejar nuestras distracciones fuera de él y nuestras preocupaciones laborales dentro. Y no sólo eso, también refuerzan nuestra identidad laboral cuando lo diseñamos exclusivamente para el trabajo.

Como hemos dicho, estás cuatro conexiones son como las patas de una mesa, nos dan una mayor estabilidad, permitiéndonos disfrutar de la parte buena del teletrabajo. Y si falla una, todo se complica. 

¿Te has dado cuenta de que una de las ventajas que ofrece la oficina física es que nos ofrece estas cuatro conexiones a la vez?

Crearlas de manera independiente requiere más esfuerzo, pero la diferencia entre vivir la soledad como un estado de privación y vivirla como un estado de realización, sin duda, merece la pena.

Francisco V. Hernández Ramírez
@franvhdez

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