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En busca del tiempo perdido: 10 momentos muertos que vas a empezar a aprovechar

¡Los tiempos muertos se cotizan al alza!

Hablamos de esos espacios donde puedes hacer todo aquello que no tiene un lugar en tu apretada agenda. Pueden ser oro puro pero también tienen una parte oscura; se pueden convertir en el gran coladero para tu gestión diaria. Ladrones difíciles de detectar… ¡hasta que les quitas el antifaz! 

Por eso hemos preparado una selección que te puede ayudar a detectar estos espacios y decidir que quieres hacer con ellos. Pero antes, vamos a ver algunos aspectos importantes para usarlos adecuadamente.

Tiempo muerto, divino tesoro

Seguramente ya seas una persona consciente de la importancia de priorizar.

¿Recuerdas aquello que decía Stephen Covey de diferenciar lo importante y lo urgente? Lo que tienes que hacer tú y lo que puedes delegar, lo que tiene que quedar hecho hoy y lo que puedes dejar para otro momento… cuando te pones a organizar tus tareas en base a todo ello siempre aparece una lista de cosas que no son importantes ni urgentes pero por alguna razón están ahí: el tipo ideal de cosas para hacer en los tiempos muertos

Hoy rompemos una lanza a favor de los tiempos muertos, esos espacios que parecen condenados a ser perdidos para siempre. Porque tienen tan mala prensa que la gente no es capaz de ver su potencial: 

– Desahogan nuestras rutinas, ya que en caso de que algo se alargue mas de lo esperado o surja un imprevisto, están ahí para salvarnos el día.

– Nos permiten hacer todo aquello que no tiene espacio en el resto de agenda: aquella lectura que llevas tanto posponiendo, esa llamada a esa persona que hace tiempo que no ves…

– Nos sirve para mantener a raya a los ladrones del tiempo. El móvil, el correo electrónico, los chats, el café, las interrupciones… dejar tu agenda libre de todos estos cacos es fácil si dejas los tiempos muertos reservados para ellos.

– Son tiempos de descanso y disfrute si eres capaz de vivirlos sin pretensiones de sacar nada provechoso de ellos.

En definitiva, ese tiempo perdido que a veces vivimos con ansiedad puede ser una verdadera salvación. Tanto es así que algunas personas llegan a agendarse tiempos extras para todo: si tienen una cita de una hora, la agendan como si fuera de dos (si la cita es interesante pueden alargarse sin temor y si termina sobrando tiempo pueden usarlo para hacer eso que suelen posponer). 

Por todo esto, aquí van 10 tiempos muertos a los que puedes sacar partido desde ya:

#1. En la ducha

La mayoría de personas pasan por la ducha cada mañana como muertos vivientes. Pareciera que nuestra higiene fuera un trámite sin interés por el que quisieramos pasar a toda velocidad. El acto de ducharnos se vuelve automático y nuestra cabeza suele estar perdida en pensamientos desordenados sobre problemas y lo que nos espera a lo largo del día.

¿Alguna vez te has duchado duchándote? Sintiendo como cae el agua, la temperatura del agua y todas las maravillosas sensaciones que implica darte una ducha.

Este espacio nos ofrece la oportunidad de practicar Mindfulness, conectando con nuestras sensaciones, una manera ideal de prepararte para el día que empieza manteniendo la cabeza en orden.

#2. Al hacer ejercicio

Hacer ejercicios es saludable para nuestro físico, pero también para nuestra mente. Si decides salir sin escuchar música y otras distracciones con las que matar ese tiempo «infructuoso», puedes encontrar un tiempo ideal para que tu cabeza fluya y pueda incubar nuevas ideas.

Te propongo salir a andar/correr media hora sin hacer nada antes de una reunión (o de entrar al trabajo). Comprobarás la diferencia.

También puedes usar el tiempo del ejercicio para aprender y seguir formándote, escuchando un podcast interesante e inspirador. Ese tipo de información unida al ejercicio físico puede mover tus pensamientos hacia lugares muy interesantes. Experimenta que es lo que te va mejor.

#3. Al desayunar

Si acostumbras a desayunar a toda prisa y tienes compañeros/colaboradores/amigos que hacen lo mismo, aquí va una idea interesante: unirte a ellos y convertir el desayuno en una reunión en un ambiente distendido dos/tres veces por semana. Esto es ideal para equipos de trabajo que se reúnen varias veces a la semana, para sustituir algunas de las clásicas reuniones. Pero si no trabajas con un equipo o las reuniones no son lo vuestro, puedes implementar estos desayunos en tu rutina semanal con personas de tu círculo personal. De esta forma comenzarás esas mañanas socializando y compartiendo inquietudes con personas que a veces no puedes ver tanto.

Si no queda otra que desayunar a solas, aprovecha para dar un repaso mental a la agenda del día e incluso repasar información con la que vas a tener que trabajar en tu jornada.

#4. Al ir en coche/transporte público/viajar

A menudo la vorágine del día a día nos obliga a no poder detenernos. El transporte por el contrario nos obliga a ello, ofreciéndonos un espacio para reflexionar y analizar lo que hemos hecho, lo que tenemos que hacer y tomar perspectiva para tomar decisiones importantes.

En el caso de que no conduzcas tu o vayas en transporte público, puedes prepararte para enviar correos pendientes, comprobar chats de mensajería, escribir o leer ese artículo para el que nunca encuentras tiempo.

Si la cosa va de estaciones de trenes y aeropuertos, los protocolos a veces te pueden dejar en una sala con más de una hora de tiempo muerto para ti. Cuenta con ello y asegúrate de llevar todo lo que necesitas para aprovechar el tiempo de la forma en que quieres: puedes hacer desde la contabilidad de los gastos del viaje hasta dejar tu bandeja de correos limpia. Convierte el aeropuerto en tu oficina.

#5. Los minutos antes de una reunión

Siempre existen unos minutos vacíos antes de empezar una reunión. En lugar de quedarte esperando o mirando el móvil, repasa los puntos importantes que vais a tratar, echa un vistazo a los datos más relevantes y usa ese tiempo para hablar y ponerte al día con los demás colaboradores. Permanecer pasivo hasta comenzar es un error.

#6. Entre reunión y reunión

Cuando tenemos varias reuniones algo separadas en el tiempo, estás pueden acabar con nuestra productividad. Dos reuniones o citas mal ubicadas pueden romperte la mañana

Aprovecha ese tiempo en tierra de nadie: Coge boli y papel, o las notas del móvil y prepárate para escribir los aspectos más importantes del encuentro que acabas de tener. Benefíciate de que estás en caliente, la memoria te puede jugar una mala pasada si dejas todo para después.

#7. En las salas de espera

Ya sea en el dentista, en el taller o en una visita a un colaborador. No olvides llevar un libro contigo para las salas de espera. Si hay mucha cola, siempre puedes aprovechar para hacer esa llamada que no es urgente pero que realmente quieres hacer desde hace tiempo.

#8. Al cenar solo

Si sueles cenar solo puedes darle una vuelta de tuerca al ritual de cenar. Algunas personas utilizan la cena para ampliar conocimientos gracias a la gran herramienta del siglo XXI: Internet.

Youtube dispone de un sinfín de vídeos y entrevistas de los mejores genios en todas las áreas que se te ocurran. La idea es «tener» una cena con uno de los mejores cada día y sacar algún aprendizaje interesante antes de terminar tu día… ¿suena bien?

#9. Antes de acostarte

Lo que haces antes de dormir es clave para tu descanso. No dejes este espacio para el móvil, deja de usar pantallas. Ponte cómodo/a e ilumina tu habitación de forma cálida. Cuando estés en la cama puedes hacer un recuento de 10 cosas que han pasado en tu día que agradezcas. No hay mejor forma de cambiar el chip antes de entrar en el proceso inconsciente del sueño.

#10. En tus momentos bajos

En nuestra rutina diaria, todos tenemos una serie de períodos álgidos, donde estamos más activos y preparados para resolver tareas. Al mismo tiempo, tenemos momentos bajos.

Estos últimos tienden a caer en saco roto por nuestra falta de concentración.

Conocer cuales son tus ciclos es importante porque podemos reservar los momentos altos para realizar tareas más complejas y los bajos para aquellas que no requieren un gran esfuerzo mental (como limpiar, ordenar o organizar archivos).

Empieza por observarte y comprobar qué es lo que sueles hacer cuando esos momentos llegan.

Francisco V. Hernández Ramírez
@franvhdez

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