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Emprendedores con piel de empleados: Siete claves para sacar partido al talento

Hoy día se habla mucho del ADN de los emprendedores, esas personas que son capaces de materializar sus nuevas ideas en el mundo. La imagen que se tiene de ellos tiene un aura deseable y no es para menos, se dice que son determinados, valientes, creativos, resueltos… con estas características cualquiera diría que son miembros de Los Vengadores.

Pero si rascamos un poco, nos daremos cuenta de que no toda persona que inicia un proyecto lo hace armado con estas habilidades y ni siquiera haber tenido éxito en el pasado garantiza seguir siendo ese emprendedor valiente del que hablan las leyendas. El carné de emprendedor no te lo dan cuando te das de alta en Hacienda ni cuando te pones a liderar un proyecto.

Precisamente, es la falta de un modo efectivo de identificar a estos héroes sin capa lo que hace que, muchas veces, no nos demos cuenta de su presencia dentro del grupo al que más se le echa en cara la falta de iniciativa: los empleados.

Hay empleados que, pese a trabajar por cuenta ajena, tienen un alto grado de iniciativa y osadía.  Porque ser emprendedor no va con el puesto. Son los conocidos como intraemprendedores

Emprender desde dentro

Es posible que no todo el mundo haya nacido para materializar su propio proyecto, pero eso no implica que una parte de la población tenga que renunciar al ADN emprendedor. Estos valores pueden ser llevados a todo el equipo dentro de una empresa para que cada persona sea capaz de dar forma a su propio trabajo, potenciar sus talentos y encontrar su valor diferenciador dentro del organismo del que forma parte.

Un intraemprendedor es aquella persona que emprende dentro de su empresa, que aborda su trabajo con esa iniciativa, que aprovecha su buena habilidad parar tomar decisiones propias y sabe aportar nuevas ideas y frescura al grupo con el que trabaja. Por todo ello, vale su peso en oro. Porque fortalece a la empresa, la hace rodar y adaptarse a las demandas cambiantes de la sociedad con innovación y, con el acompañamiento adecuado, puede incluso generar nuevas oportunidades de negocio.

¿Cómo identificar a estos héroes sin capa?

Aunque tengan esa chispa del emprendimiento, esa amplitud de visión y estén llenos de ideas, a veces se encuentran encorsetados en sus puestos y no se atreven a dar rienda suelta a esa serie de habilidades. Especialmente cuando la propia filosofía de la empresa y los hábitos del equipo no están enfocados en darles más cancha.

Algunas pistas para identificarlos: son empleados con iniciativa, muestran curiosidad por todo (atención a los preguntones y a los que van más allá del mínimo en lo que tienen que hacer), suelen ser apasionados con sus hobbies, les gusta compartir experiencias y pueden ser conflictivos (especialmente cuando no se les escucha). 

Una buena iniciativa para encontrarlos es organizar reuniones quincenales o semanales para mejorar el autoconocimiento del equipo: alguien puede contar al grupo una afición personal; se puede tratar de forma abierta los posibles conflictos que han surgido en el trabajo durante la semana para explorar su verdadera causa; crear un espacio donde debatir sobre las reglas establecidas, sin temor a represalias, y cambiarlas si es necesario; fortalecer vínculos…  

¿Cómo sacar partido al talento intraemprendedor?

Si eres un líder o trabajas con un equipo y estas interesado en promover el talento intraemprendedor, no solo bastará con identificar esos perfiles. Tendrás que aprender a generar un buen ecosistema donde puedan crecer y experimentar ese espíritu emprendedor.

Recuerda que nadie deja su espíritu emprendedor por permitir que aflore en los demás. Al revés, la suma de personas de este perfil genera un efecto multiplicador para el proyecto.  Si quieres rodearte con gente con esos valores, aquí tienes siete claves para relacionarte con los intraemprendedores:

#1. Sé especialmente comunicativo y transparente con ellos

Para que puedan extraer ese potencial del que hablamos van a necesitar nuestra compañía, nuestra comprensión, nuestro apoyo y, por supuesto, nuestro feedback.

Y si no tenemos proyectos o labores donde puedan poner en marcha sus capacidades, es mejor ser claros con ellos, aunque puedan marcharse.

#2. Dales tiempo

Es impresionante la cantidad de elementos que se pueden mejorar en cada proceso que realizamos. Pero para reflexionar sobre ellos hace falta tiempo. Especialmente cuando se comienza a nutrir ese carácter emprendedor dentro de un equipo, los cambios no tienen que llegar de la noche a la mañana.

#3. Pregunta: pide ideas

Víctor Hugo dijo una vez que lo que mueve el mundo no son las máquinas sino las ideas. Anima a los miembros de tu equipo a que se expresen, acostúmbrate a preguntar a los demás. Si venimos de unas dinámicas donde no se ha favorecido el intraemprendimiento, es normal que al principio escuches muchos «no sé» y que los trabajadores prefieran que simplemente se les diga lo que tienen que hacer sin ir más allá (están habituados a esa rutina y van a tardar en asumir lo nuevo). Y muy importante: garantiza que pueden expresarse sin ser criticados personalmente ni perjudicados profesionalmente, o todo irá a peor. 

#4. Trabaja tu capacidad de escucha activa

El punto anterior no es una simple estrategia para favorecer que el otro se sienta de tal manera… Si se pregunta es para escuchar respuestas. Y ¡mucho ojo! Porque en estas respuestas puede haber soluciones brillantes.

Además, lo que más desanima a un intraemprendedor es que no se escuchen sus propuestas. No sería la primera vez que una persona termina marchándose fuera y materializando su gran idea por su cuenta.

#5. Atrévete a romper rutinas

Los cambios son esenciales ya que obligan a que se replanteen espacios y formas de trabajo. A veces, en las épocas que lo permiten, conviene experimentar haciendo que las personas intercambien responsabilidades dentro del proyecto.

#6. Dales autonomía y delega poder

Los intraemprendedores son agentes de cambio y necesitan cierta autonomía para experimentar con nuevas ideas y ponerlas en práctica. Querer y no poder es una mala sensación, especialmente para estos perfiles. Por ello, son ideales para asumir proyectos que puedan gestionar ellos mismos con total capacidad de decisión.

#7. Acepta los errores

El error es un precio necesario para la innovación. Podemos reflexionar sobre lo que se ha hecho erróneamente para aprender, pero si penalizamos a los que cometen errores por tratar de mejorar, terminamos cortando sus alas. Si en algún momento sienten que innovar les perjudica, se quedarán quietos, pues no hacer nuevas propuestas implicará la seguridad de no equivocarse, además de un ahorro de energía. 

Francisco Vicente Hernández Ramírez
@franvhdez

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