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10 hechos fascinantes que trae la crisis del Covid-19

¿Recuerdas la pasada Nochevieja? Imagina que entre uva y uva se hubiera acercado alguien y te hubiera dicho que en tres meses 1.700 millones de personas no iban a poder poner un pie fuera de su casa. Probablemente te habrías reído, y más cuando te comentara que sería algo tan pequeño lo que desencadenaría un drama de dimensiones globales, demostrando lo frágil que es nuestro mundo.

Ni políticos, ni empresas, ni siquiera profesionales de la salud… nadie estaba preparado, ¿quién podía esperar algo así? ¿recuerdas cuando hablábamos de los propósitos de Año Nuevo? Tú y yo tampoco estábamos pensando que esto podía estar a la vuelta de la esquina. Al fin y al cabo, no teníamos referencias previas: es la primera pandemia global.

La comprensión no da miedo

La vida no espera. La situación ha azotado a nuestro trabajo, a nuestra forma de entretenernos, a nuestros sueldos, a nuestras relaciones… todo ha dado una vuelta. Llegados a este punto, es interesante reflexionar sobre ello, ahora tenemos tiempo.

Estamos escuchando noticias sin parar, la mayoría bastante catastróficas, en un estado continuo de incertidumbre ante lo que va a pasar. Si a esto le añadimos el aislamiento, el resultado es un revoltijo de emociones de lo más variopintas.

Intoxicarte de noticias negativas no te va a ayudar, puedes paralizarte en ellas. Al mismo tiempo, tratar de agarrarnos sólo a lo positivo, a lo divertido de la situación para amenizarla, puede ser un escape; una huida para disfrazar el miedo. Es momento de ver la información con perspectiva. 

Porque la vida puede ser inesperada pero no da miedo cuando se comprende. Hay una gran diferencia entre no tener miedo por no enterarte de que va la película a no tener miedo por comprender en profundidad lo que ocurre.

Así que dejemos de buscar culpables y de preguntarnos por qué. Empecemos a pensar en qué podemos aprender de todo esto. Para ello, hoy quiero aportarte hechos enriquecedores que podemos extraer de esta nueva crisis:

#1. Empezamos a comprender nuestra unión con todo lo que nos rodea

Primero vimos personas rechazando a la comunidad china por el origen del virus. Después, nosotros mismos nos hemos visto siendo rechazados por gente de otros países, e incluso personas de Madrid han sido rechazada por ciudadanos de otras provincias de España. Paradójicamente, todos hemos terminado exactamente igual.

El virus no hace distinciones. No estamos aislados del resto del mundo, la influencia global exige una conciencia global que tenemos que empezar a cultivar. Las fronteras como diferencia empiezan a ser cosa del pasado.

#2. La apremiante necesidad del movimiento SLOW

Asociamos velocidad con eficacia y, en nombre de la productividad, nos dejamos llevar por el hacer-hacer-hacer. Un estilo de vida fugaz que no deja tiempo para conectar con nosotros mismos, en el que corremos sin saber hacia dónde, por qué o para qué.

Ahora la actividad empresarial se está frenando, al igual que la producción y el consumo. La contaminación baja, la calidad del aire mejora y algunos ya hablan de la huella positiva que vamos a dejar, obligados, en el medio ambiente… pero, ¿qué huella positiva? Nosotros no estamos haciendo nada. Sólo estamos observando el poder que tenemos cuando decidimos parar, experimentando por primera vez cómo podría ser una sociedad en decrecimiento.

El movimiento SLOW es una filosofía que miles de proyectos y empresas están empezando a implementar como alternativa a nuestro ritmo frenético. Se trata de producir servicios y productos de calidad, tomando el tiempo necesario para ello, disfrutando del proceso y adaptándonos a los ritmos del medio ambiente. Este momento está demostrando que es posible y no sólo eso, sino que es absolutamente necesario.

#3. El planeta está tomando un respiro

La naturaleza está demostrándonos lo encantada que está con nuestra desaparición. El aire se limpia, los animales están acercándose a las ciudades, estamos observando como el planeta se equilibra con toda su fuerza. Dándonos cuenta del impacto ambiental que tiene el estilo de vida y la sociedad que hemos creado.

Nuestro día a día no es sostenible y acabará con nuestro hogar de recursos limitados (y con todos nosotros), lo sabemos desde hace tiempo pero no hemos sido capaces de asumirlo, ¿es este el golpe de realidad que necesitamos para tomarnos en serio nuestro impacto sobre la Tierra?

Los canales de Venecia con aguas claras gracias a la bajada del turismo

#4. Estamos haciendo investigaciones imposibles

Cuando tratamos de investigar nuestra realidad muchas veces tenemos que simular condiciones y jugar con las variables. Ahora no tenemos que hacer simulaciones, debido al momento histórico que estamos viviendo tenemos las circunstancias ideales para recabar todo tipo de datos que seríamos incapaces de recoger en cualquier otro momento. Desde datos sobre nuestra influencia sobre el clima hasta datos sobre la mente humana y el aislamiento. 

La investigación nos permite avanzar como sociedad, ¿te gustaría colaborar? Los departamentos de Psicología Social de la UAM y UNED están realizando un estudio para conocer con afecta la pandemia del COVID-19 a los hábitos, emociones y actitudes de la población española. Se trata de un cuestionario anónimo y confidencial, aquí lo tienes.

#5. Tenemos una conciencia social que no imaginábamos

Aparte de quedarnos en casa por el bien común, estamos siendo protagonistas de todo tipo de gestos: adolescentes haciendo la compra a sus mayores, universitarios cuidando de niños, personas dejando comida gratuita a los transportistas en las estaciones de servicio, caseros no cobrando el alquiler, hoteles ofreciendo sus habitaciones a sanitarios, editoriales ofreciendo libros gratis para el aislamiento… Estamos demostrando el impulso hacia el bien común que tenemos dentro. A través de la colaboración ciudadana aportamos soluciones a las que las medidas de los líderes políticos no pueden llegar.

#6. Un cambio de paradigma sobre la salud

En una situación dónde el sistema sanitario se colapsa, en la que hacer ejercicio requiere de creatividad, en la que estamos privados de la conexión con la naturaleza… valoramos más que nunca nuestra salud, que es lo que este tipo de coronavirus amenaza.

Desafortunadamente en occidente compartimos un paradigma muy irresponsable sobre nuestra salud. Donde nosotros estamos a merced de la suerte y los médicos actúan cuando algo va mal, haciéndose cargo de nuestra enfermedad. Pero, ¿y si reforzamos nuestro sistema inmune? ¿y si empezamos a aprender a como estar saludables? ¿a hacernos cargo de nuestra salud? Nosotros podemos hacer muchísimo más de lo que creemos para tener un bienestar físico y psicológico. Sólo tenemos que aprender, conocernos, adquirir buenos hábitos y experimentar. El sistema inmune se cuida día a día.

Come como si tu comida fuera tu medicina y no tendrás que tomar medicina como comida.

#7. Es hora de cuestionar nuestra forma de trabajar

El cierre de colegios y la imposibilidad de dejar a los niños con los más mayores nos obligan a plantear nuevas alternativas.

En este contexto nos toca poner en jaque las largas jornadas laborales y abrirnos más al teletrabajo como alternativa, en una sociedad que no está preparada para esto. Pero, sin ningún empujón, ¿íbamos a dar el paso?

Trabajar desde casa y flexibilizar los horarios laborales pueden aportarnos beneficios para nuestra vida. Hace tiempo que un nuevo paradigma laboral está emergiendo y esto sólo es la punta del iceberg. 

#8. Asistimos a un curso intensivo de prioridades y necesidades

Estamos valorando relaciones, la libertad de salir a pasear, la conexión a la naturaleza y un montón de cosas que son gratis… Al mismo tiempo que nos estamos dando cuenta de que las cosas materiales no nos llenan, por mucho que hayamos abarrotado nuestras casas de ellas. Nuestro hogar es un reflejo de nuestra vida, por lo que resulta paradójico que no queramos estar en él. Este estado de alarma puede ayudarnos a entender que no necesitamos todo lo que creemos que necesitamos.

#9. La crisis es una oportunidad para un cambio cultural profundo

En relación con lo anterior podemos observar como los trabajos tradicionales y los que tratan de generar nuevas necesidades son los primeros en caer. Hay que diferenciar entre lo que es importante y lo que no. Esta crisis y lo que se avecina nos ofrece una oportunidad para emprender con proyectos más éticos, que resuelvan necesidades reales e invertir en lo que realmente nos llena. Un cambio en el paradigma laboral en el que podemos dar un giro saludable y liberador.

Tal vez esta es la crisis que detone el cambio de la cultura orientada al tener a la cultura orientada al ser:

Extracto del libro «Qué harías si no tuvieras miedo» de Borja Vilaseca

#10. Ahora podemos aprender y… ¿evolucionar?

Ya desde diciembre escuchábamos noticias de que esto estaba ocurriendo, si no nos alarmábamos era porque el virus no estaba en nuestra país. En cambio, ahora, decisiones y acciones que requieren meses se hacen en horas. 

Estamos explorando como hemos construido nuestro mundo y estamos chocando con nuestras propias limitaciones. Hace unas décadas que empezamos a globalizarnos pero hasta ahora no hemos adquirido la consciencia de lo que eso significa.

Seguimos preocupándonos solo por los más cercanos y viendo como lejanos los conflictos de otros lugares. Es normal, nuestra empatía nos hace preocuparnos por nuestro grupo y eso nos ha servido para evolucionar hasta ahora. Pero ese mecanismo ya no es suficiente, hace falta un salto en la evolución: de nuestro barrio a nuestro planeta, del miedo a la confianza. Y este es un paso global que tenemos que dar todos y nunca habíamos estado tan cerca del trampolín…

No es momento de pensar en qué podemos obtener, es momento de pensar en qué es lo que podemos dar.

En el próximo artículo…

Al ritmo de las circunstancias, no sabemos que pasará en el siguiente artículo. La vida es incertidumbre y todos formamos parte de ella. Al igual que he considerado este contenido más beneficioso esta semana, veremos qué es lo mejor en 15 días. Quédate en casa, disfruta de ti y de los tuyos, cuídate mucho y comparte este artículo si te ha sido útil.

Francisco Vicente Hernández Ramírez
@franvhdez

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